Quédate
Camino en el borde de un pueblo desahuciado,
mezquinos, insolentes y vulgares.
hombres y mujeres buscando el pan del ego digital,
pequeños emprendedores que sólo pueden dar la hora de sus
penas,
todas diferentes, todas ajenas.
Mientras tanto, entre nubes oscuras y lodosos manglares,
Sólo escucho el canto de los olvidados
el fétido murmullo erosionando el viento
rasgando mi ropa para hundirme con ellos.
embriagarse de las estrellas ya no reconforta
ver a los pájaros libres ahora es un cliché.
Mientras tanto camino y camino,
como persiguiendo la primavera.
Pero cuando vuelvo la mirada, me doy vergüenza,
camino en círculos, hacia lo que perdí ayer.